domingo, 15 de septiembre de 2013

El Habitar

I
En el cotidiano desvirtuado
te sientas con la lejanía
Exiges que descienda en tus pupilas
te tome en la oscuridad
Ese abrazo esperado
- ¿Es cierto?- te preguntas extasiada
¡ Ha llegado!
¡ Poseerme!
Pero sus manos no lo logran, no encajan...
el rencor por la promesa
te ahoga

II
¿Modelar el segundo que continúa?
Mientras la tormenta se ha desatado
¿Quién fue?
El Segundo Fugado
Ese que decidió no existir en ti
horfanizándote de cariño
no se molesto tan siquiera en mirarte
Sin tiempo para poseer el pasado
¡Carencia de memoria!
Angustia al tratar de nadar
tratar de habitar los instantes venideros
que atacan como gotas de lluvia.
La que no esperas
creyendo que será por un tiempo
intentas calmarte.
¡Pero es eterna!
Y las lagrimas infinitas caen
 caen
 caen
¿Quién nos enseñará a nadar bajo esta eterna lluvia de futuro?
¿Quién; entre tantos infinitos que se deben habitar?

¡Lejanía, me exiges que viva!

Extiendes tus dedos
en un desesperado canto al tratar 
para guardar aunque sea
el Uno- que será
Pero te contraes hacia ti
empapándote de miedo por los que murieron
Los que se fueron, sin ser arte.

III
Mojada
el cuerpo pesa
exhalas- caen parpados
Entonas hacia arriba
la sonata que invoca un encuentro
¡Los ojos se voltean!
Miras tu cerebro
El despejar de tus pupilas, te enternece
¡Dos soles amarillos!
¡Dos flores abiertas!
¡dos ojos que ven!
Melodía avanza
Al observar tus entrañas lo comprendes
¡No es piel!
¡Son llaves!
Innumerables te constituyen
a la espera de abrir las cerraduras
y
¿Dónde están?
¿Dónde las encuentro?

Nace otra pregunta

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